El Masón como Ciudadano

 


Es en la Grecia del siglo V a.c. donde nace el concepto de “ciudadanía”, como condición general de algunas personas, apartado exclusivamente para aquellos habitantes de la polis que gozaban de ciertos derechos, como por ejemplo a tomar decisiones y proponer medidas, pero también tenían responsabilidades que cumplir, como por ejemplo obligaciones militares para defender el territorio. No todas las personas eran ciudadanos. Solamente eran ciudadanos los hombres, mayores de edad, libres, griegos y de padres griegos.

Posteriormente, los romanos, inspirados en la cultura griega, instituyeron categóricamente el concepto de “ciudadano”, atribuyéndoselo a aquellos habitantes libres de la civitas o ciudad, que gozaban de derechos como votar en asambleas, ocupar cargo públicos o poseer vienes o tierras.

Es entre los siglos XVII y XVIII cuando aparece el concepto moderno de “ciudadano”. Con la nueva noción de Estado Moderno originado por la Revolución Francesa, el término “ciudadano” adquiere un tinte más universal enmarcado dentro de los principios de Libertar, Igualdad y Fraternidad.

En 1789, se aprueba la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que sirvió como precursor de los Derechos Humanos y una serie de postulados que harían en lo sucesivo que el concepto de “ciudadano” descansara sobre la base de estos derechos políticos y civiles de carácter universal.

Todo este proceso dinámico e histórico nos condujo desde un habitante con más privilegios y obligaciones que otros, hasta un territorio donde todos sus habitantes gozan, por igual, de derechos que reclamar y deberes que cumplir.

En términos generales, tenemos que el concepto de “ciudadano” siempre aludirá a un vínculo que relaciona al individuo con el Estado a que pertenece, confluyendo en una especie de simbiosis, donde el uno garantiza los derechos y el otro cumple con sus deberes.


La Masonería como Escuela de Formación del Ciudadano:

Los orígenes y principios fundacionales de la Orden Masónica  siempre han hundido sus raíces en la preocupación por formar a un hombre integral. Para ello basta inquirir en los antiguos documentos donde la podemos ver como una institución cuya finalidad es la formación moral e intelectual del hombre.

Veamos algunos fragmentos de la Constitución de York del año 926 de nuestra era vulgar, considerada uno de los primeros documentos de la masonería.

En su artículo 1 se establece:

Vuestro primer deber es honrar a Dios y observar sus leyes, porque son preceptos divinos, a los que todo el mundo debe obediencia. Por eso debéis evitar las herejías y no ofender a Dios.

Luego, en su artículo 2 menciona:

Seréis fieles a vuestro rey, y en cualquier parte en donde os encontréis, os someteréis lealmente a la autoridad. Evitad siempre cometer el crimen de alta traición, y si descubrís un complot, denunciadlo al rey.

Y en el artículo 6 se dice:

 Que cada uno por sí se abstenga cuidadosamente de toda deslealtad, porque el honor y la fidelidad son indispensables para el sostenimiento de la asociación, y una buena reputación es un gran tesoro.

Por otra parte, en la Constitución de Anderson del año 1723 de nuestra era vulgar, se establece que un Masón está obligado a obedecer la Ley Moral, debe ser un hombre probo y recto en su conducta, de honor y honradez.

Desde el punto de vista histórico, la Masonería siempre ha sido una escuela para formar ciudadanos, con sus diferentes métodos, pero con el mismo propósito, el propósito es hacer del Mason un mejor ser humano, cumplir con sus deberes, respetar las leyes del país donde vive, en fin, un hombre útil a la sociedad.

De manera que mis QQ.·.HH.·. la noción de un hombre integral, un hombre de Moral y Ética, fiel a las leyes y a las instituciones, un hombre que busca siempre el bien y el progreso para la humanidad, ha estado y estará siempre inmersa   dentro del perfil del Masón, y por consiguiente, hace de la masonería una verdadera escuela de formación de un buen ciudadano.

La Masonería para formar el modelo de hombre ideal que se distinga en la sociedad donde habita, se basa en un particular sistema de enseñanza esotérico que utiliza al simbolismo como principal herramienta de aprendizaje.

Esta enseñanza esotérica es de carácter gradual, y así tenemos que las lecciones dadas en cada grado conforman una unidad articulada en ascenso intensivo y extensivo, cuya meta es la formación del masón como ciudadano; y no como un ciudadano común, sino como el hombre  ejemplo a seguir para la consolidación del verdadero progreso de la humanidad.


 Visión Holística del Masón como Ciudadano:

Hemos mencionado que la idea del hombre como ciudadano refiere ineludiblemente a un vínculo que enlaza a la persona con el Estado donde éste habita, en un proceso bidireccional por medio del cual el Estado ofrece el reconocimiento como individuo y la garantía de sus derechos, mientras que el ciudadano se compromete a cumplir con sus obligaciones o responsabilidades.

Pero, mis QQ.·.HH.·. Vayamos más allá de los límites que impone esta acepción de corte político - social y ampliemos la concepción de ciudadanía basada en la integración total, global y hasta universal donde se vincula al Masón con el universo.

Esta visión holística nos sitúa en un sistema armónico en el que interactúa el universo como autoridad soberana que rige a través de sus leyes y el Masón como actor principal obligado a cumplir sus deberes u obligaciones.

En este contexto, el masón como ciudadano ha de cumplir con sus deberes fundamentales, vale decir, sus deberes para con Dios, para con el prójimo y para consigo mismo. Nociones estas que fueron respondidas por todos nosotros la primera vez que entramos al cuarto de reflexión, y que además las respuestas fueron archivadas en nuestra presencia.

Como ha quedado plasmado en casi todos los documentos originarios de la Orden, el primer deber del Masón es rendir tributo y homenaje a la divinidad, reconocer que es la inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas, levantar el alma más allá de las cosas materiales que nos rodean.

Instaurada como otro principio básico de la institución Francmasónica tenemos la ejecución de la ley moral que ordena amar al prójimo como a sí mismo. El amor fraternal se erige como la flama que ilumina el accionar del Masón convirtiéndolo en embajador de la luz divina que la podemos expresar en este mundo terrenal con la caridad y la filantropía, ayudando y socorriendo al prójimo en sus necesidades materiales y espirituales.

El tercer deber del Masón está íntimamente relacionado con su esencia misma. La Masonería con su enriquecido sistema de enseñanza a través del simbolismo resume este deber como el tallado de la piedra bruta, que en palabras del filósofo se traduce como “el conócete a ti mismo”.

La visión holística del Masón como ciudadano lo ubica como parte consciente de un todo, el universo, ese que le garantiza el derecho a la vida y un alma inmortal; pero que a cambio le exige cumplir con el compromiso de reconocerlo como inteligencia suprema, amor y caridad para su hermano y cultivar su espíritu por la vía del constante progreso, para así elevarse hacia lo sublime y reencontrarse con la divinidad.


Consideraciones Finales:

Mis QQ.·.HH.·. Hoy, más que nunca, en un mundo sumergido en una profunda crisis de valores, apegado a la corriente más materialista que ha vivido el planeta, el masón tiene una gran responsabilidad con la humanidad; El masón deberá ser el mejor ciudadano en todos los terrenos, por su virtud y por sus conocimientos basados en la moral.

La invitación que les hago mis QQ.·.HH.·. es a la formación y a la capacitación para el enriquecimiento del espíritu, porque conquistar el título de buen ciudadano requiere del desarrollo de aquellas facultades espirituales que bien enseña la Masonería en sus Logias. Capacitación y formación para luego trasmitir lo aprendido a la sociedad donde vivimos, porque solo aquel que se forma debidamente está en condiciones de ofrecer lo que ha aprendido, por un principio elemental de que “nadie puede dar lo que no tiene”. Si no hay luz, si no hay formación interior, si no hay calidad humana, muy difícilmente podrá el Masón iluminar su mundo exterior.

Se preguntaba José Saramago:

¿Cuándo dejaremos de llorar sobre nosotros mismos?

¿Cuándo dejaremos de decir que no tenemos la culpa?

Por supuesto que la idea no es buscar los culpables de esta crisis de valores que padecemos, pero si el problema moral que domina actualmente a la sociedad entera ha quedado sin resolver en el siglo XXI, el Masón es parte consciente de la solución.

El Masón está llamado a ser el ciudadano de cualidades morales, portador de grandes esperanzas y con su ejemplo contribuir a encontrar el camino para que el mundo sea más justo, más tolerante, más humano. Es nuestro compromiso con el universo, compromiso que aceptamos en el mismo momento que decidimos ser Masones; así que mis QQ.·.HH.·. no la tenemos fácil con tan titánica responsabilidad.

Para terminar,

Mis QQ.·.HH.·. quiero decirles que Dios deposita algún ideal en cada alma humana. Vinimos con un propósito de bien. En algún momento de nuestras vidas sentimos un anhelo de hacer algo bueno. El universo pondrá en marcha toda su maquinaria para ayudarnos a cumplir con ese propósito mientras mantengamos vivo el impulso de entregar lo mejor de cada uno de nosotros.

Concluyo con una frase del Q.·.H.·. León Denis considerada por quien les habla como un llamado a la superación personal y al progreso constante del hombre:

Decía león Denis:

“Siempre adelante, siempre más lejos, siempre más alto”

Muchas gracias mis QQ.·.HH.·.



OSCAR RODRÍGUEZ ARCINIEGAS

M.·.M.·.

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José Luiggi