El día 08 de Diciembre de 2019, sin
duda alguna ha sido un día que estará siempre presente en mis recuerdos más
importantes, ustedes QQ.·. HH.·. Han solicitado saber mi experiencia en mi acto de
iniciación, ante todo debo agradecerles a todos el honor que es para mí
pertenecer a su gran y numerosa familia, las gracias por abrirme las puertas de
su casa, hoy mi casa y por más que me esfuerce no creo poder describir tantos
sentimientos encontrados.
“El día de hoy siendo el más anhelado
por mi… Dios solo tú sabes que me espera, ayúdame a pasar mis pruebas, las
cuales son desconocidas por mi aun”, era todo lo que se venía a mi mente, lleno
de miedo, angustia y nervios, luego de no poder dormir en toda la noche a la
espera de mi iniciación.
En atención del llamado del Q.·.H.·. Experto,
quien invitándome a ingresar a la sala de espera del Templo y quizás
percibiendo mis nervios y temor me dijo “No te preocupes, no tengas miedo, yo
te voy a guiar y no dejare que nada malo te suceda” palabras que en cierta
parte me alentaron y ayudaron a reflexionar para afrontar mis temores, temores
que como cualquiera de ustedes habrán sentido en su momento al estar donde me
encontraba yo, seguidamente me solicitó desprenderme de todo objeto material
que traía conmigo, cumpliendo sus órdenes a cabalidad del Q.·. H.·. Experto,
requirió que debía descubrirme el lado izquierdo del pecho, la rodilla derecha
y colocarme un calzado en el pie derecho, quedando mi pie izquierdo sin
calzado, seguidamente fueron vendados mis ojos, quedando totalmente a oscuras
en conexión total con mi interior y desconociendo todo al mi alrededor solo
escuchando la voz del Q.·. H.·. Experto, voz que me guiaría en mi travesía,
entendiendo que somos personas ciegas caminando en este mundo tan desconocidos
y sin preocuparnos en conocer qué existe mucho más allá de lo que está a simple
vista, que solo observamos lo simple de la vida sin conocer cómo vivir, ni por
qué vivimos, nuevamente escuchando y sin poder observar al Q.·. H.·. Experto,
que me encontraba ya preparado para comenzar con mi acto, repitió cerca de mí: “no
temas que no dejare que nada malo te suceda”, invitándome a realizar varias
vueltas en círculo, seguidamente guidando mis pasos hasta unos escalones donde
una vez presente recuerdo haber bajado, me ayudo a sentarme en una silla, para
luego quitar las venda de mis ojos, observando que el lugar era carente de luz,
solo lo alumbraba la luz opaca de una vela, observando una calavera, unas
escrituras en la pared, una especie de material salino, un medallón, así mismo
me indico que debía plasmar en papel algunas respuestas de una serie de
pregunta, luego de responder tales preguntas me solicitó que reflexionara sobre
todo lo antes expuesto en el precitado cuarto, lo primero que vino a mi mente
es la calavera la cual representa la muerte, en ese momento comprendí que yo
debía morir para volver a nacer como una persona nueva, al salir de ese cuarto,
que debía dejar allí todo cuan era mi vida, para poder abrir los ojos a una nueva
etapa de mi vida, es por eso que comprendí que al despojarme de mis objetos, es
debido a que al morir solo llevamos con nosotros nuestras experiencias de vida,
que el valor de la vida no lo dan los objetos materiales. Luego de varios
minutos de meditación y reflexión el Q.·. H.·. Experto, nuevamente colocó la venda en mis ojos y
me indicó que debía seguir el camino de mi iniciación, una vez más caminé por
los escalones hasta la parte superior, donde consecutivamente me pidió dar
varios golpes para anunciar mi presencia, en una puerta que por su sonido pude
deducir que era de madera, donde una voz misteriosa y desconocida, preguntaba ¿Quién
se atreve a molestarnos en nuestro trabajo?, a lo cual pude escuchar al Q.·. H.·. Experto,
responderle que era él acompañado de un profano que quería ser M.·. luego de otra serie interrogativas relacionadas
con mis datos personales, escuché cómo rechinaron las bisagras al abrir la
puerta para permitir mi acceso guidado por el Q.·. H.·. Experto, hasta el interior del desconocido Templo
para mi aun, donde continuaron con una serie de preguntas, esta vez
relacionadas con mis intenciones que me condujeron a ser M.·. y
acerca de las opiniones sobre ciertos conceptos. Consecutivamente fui guiado
por una serie de pruebas relacionadas con la ceremonia, no sin antes invitarme
a que podía desistir de mis deseos de continuar, que aun me encontraba a tiempo
de hacerlo, lo que me lleno un poco de nervios debido a tal invitación.
Posteriormente se me hizo sentar sobre
una piedra, adoptando una postura con similitudes a un pensador, donde la voz
misteriosa me invito a reflexionar sobre una serie de cosas, seguidamente fui
guiado por el Q.·. H.·.
Experto, a seguir mi camino en la ceremonia, en lo es denominado los tres
viajes en los cuales seria purificado por el aire, el agua y el fuego.
En
este primer viaje y guiado por esa mano amiga la cual me hacía sentir seguro a
pesar de no poder observar en lo absoluto lo que sucedía a mi alrededor, ni lo
que me esperaba, ayudándome en mi recorrido el cual era sobre algunos
obstáculos y sonidos de aire, sentía que me encontraba en una especie de
altura.
En este segundo viaje, fue de más confiar
debido a que sentía esa seguridad en la cual nada me sucedería como me lo
resaltó en varias oportunidades el Q.·. H.·. Experto, en mi andar escuchaba sonidos relacionado
como el metal de espadas al chocar con el piso o entre si, seguidamente se
detuvo mi caminar en una corta parada donde mis manos fueron sumergidas en
agua, en representación de la pureza, de la limpieza de mi nuevo ser.
En este tercer viaje escuchaba el sonido
del fuego quemando la madera, seguidamente en mi andar sentí una llama y el
calor cerca de mis pies, lo cual no dudé en seguir mi caminar junto a la mano
que me guiaba, acto seguido con una leve parada, se me dio a beber tres
líquidos uno de sabor amargo el cual representaba los momentos difíciles que ha
de pasar el hombre, uno dulce el cual representaba los momentos alegres que
disfrutamos a lo largo de nuestras vidas y por último, recuerdo que me dieron a
beber agua, mencionándoseme que este líquido ha de convertirse en veneno si yo
llegara a traicionar a la institución M.·. así
como a mis QQ.·. HH.·.
Acto
seguido fui guiado hasta un lugar del Templo, donde se me hizo prestar el
juramento arropado por el Pabellón Nacional,
con la mano extendida y otra con un compás apuntando mi corazón. Después
de prestar tan glorioso juramento se procedió a entonar las gloriosas notas del
Himno Nacional, seguidamente se me preguntó que si estaba preparado para
conocer la luz a lo que respondí sin miedo alguno que sí, por lo que me
quitaron la venda que cubría mis ojos, observando a todos mis QQ.·. HH.·. rodeándome
y apuntando sus espadas hacia mí, fue tan sorprendente observar esta imagen
luego de un largo periodo de oscuridad por la venda que cubría mis ojos.
Consecutivamente se me hizo salir del
Templo, para luego ingresar pero esta vez vestido completamente con el traje,
sintiéndome ya parte de esta gran familia y observando su aprobación a caminar
entre ustedes, donde aprendería a construir una nueva vida la cual me estaban
dando ustedes, siendo proclamado M.·. Regular de
este OR.·. Dándome así a conocer una serie de herramientas
tales como signo, toque, palabra, batería y edad correspondientes al Grado de
Apr.·. M.·. otorgado
por ustedes.
Seguidamente fui invitado a sentarme al
lado izquierdo del Ven.·. Mest.·. no sin antes solicitar el respectivo permiso que
se requiere para tal sublime acción, donde se me entrego el mandil
correspondiente al grado, un par de guantes blancos símbolo de que el M.·. no debe ensuciarse las manos con manchas del
egoísmos, ni los vicios del mundo profano del cual estaba siendo rescatado, se
me entregó otro par de guantes el cual debía ser entregado a la mujer amada por
mí y la cual caminaría conmigo en esta vida, aunque la mujer ciertamente no es
admitida directamente en tan honorable institución M.·. se
le debe tal consideración por ser ella compañera fiel en nuestro andar por este
mundo.
Por último, sirvan estas palabras de mis
más sinceros agradecimiento a todos ustedes QQ.·. HH.·. Quienes fueron partes de esta ceremonia, quienes
me acompañaron en mi renacer, en especial al Q.·. H.·. Oscar Rodríguez, por tan gran apoyo y receptividad
hacia mí, al Q.·. H.·.
Marcos Farías, quien sin su apoyo no habría llegado hasta las puertas de este
Templo y para cerrar citaré esta frase “Para el logro del triunfo siempre ha
sido indispensable pasar por las sendas de los sacrificios” S.B.
Fraternalmente,
VÍCTOR LEPAJE
Apr.·. M.·.

Hermosas impresiones de su iniciación. Al igual que para todos los iniciados en NN.·.AA.·.MM.·. es un día especial e inolvidable. Recuerde que solo le levantamos una punta del velo que lo cubría, le corresponde a usted cumplir con la tarea de levantar por completo ese espeso velo que significa la ignorancia, con su trabajo, con el estudio, con dedicación, tolerancia y amor a la virtud conseguirá ese objetivo.
ResponderEliminarAgradezco la mención en su trabajo, me honran sus palabras y manifiesto mi disposición de ayudarlo en este camino que recién inició.
"No todo está en comenzar, hay que pedir a Dios la virtud de la perseverancia"
Fraternalmente, Oscar Rodríguez