La Piedra Bruta



Al iniciarnos, la Masonería, ha querido hacer de nosotros hombres escogidos, sabios o pensadores, elevándonos sobre los seres que en nada piensan. No pensar, es dar consentimiento a ser dominado, conducido, dirigido y tratado como una bestia de carga. Es por sus facultades intelectuales, que el hombre se distingue del bruto. El pensamiento lo vuelve libre, y le da el imperio del mundo.

Como diría José Martí: “Ser cultos, es el único modo de ser libres.”

El pensador se forma por sí solo, es hijo de sus obras. La Masonería lo sabe, y evita inculcarle dogmas. Contrariamente a las Religiones, no pretende estar en posesión de la verdad. La Masonería no sólo se limita a ponerlo en guardia contra los errores, sino que además se afana, en que cada uno busque la Verdad, la Justicia y la Belleza.
Un esclavo puede maldecir su trabajo forzado, pero al hombre libre, le repugna la ociosidad; experimenta la necesidad de desplegar su actividad y encuentra al súmmum de la dicha, ósea el grado máximo que puede llegar algo inmaterial.
La piedra bruta se encuentra al pie del sitial del primer vigilante, que es donde se ubica a los aprendices, la misma es un trozo de roca sin labrar, sacada de las canteras, en su estado tosco y natural. Esta piedra representa al hombre imperfecto al momento de ser iniciado en la Masonería, el cual debe pulir sus asperezas de carácter, conducta y de educación; de esta forma llegar a ser, un hombre libre y de buenas costumbres, útil a la sociedad y muy en especial a nuestra orden.

Podemos concluir este trabajo, aunque se pudiera escribir libros enteros sobre este tan interesante tema, que desde que comenzamos, el proceso de iniciación, ósea, al salir de la cámara de reflexiones, salimos como un hombre nuevo, somos la piedra bruta, la cual nosotros mismos debemos ir puliendo, poco a poco, a la medida que estudiemos, que trabajemos y de esta forma despojar el espíritu de las tendencias perniciosas y absurdas, que tanto perjudican al Individuo y lograr moldear nuestras malas costumbres y malos hábitos; consiguiendo  dominar nuestras pasiones perversas, los vicios, el ego y así perfeccionar nuestro carácter. Cada aprendiz necesitará un tiempo y trabajo distintos, lo único igual para todos son las herramientas, (El Mallete, la Fuerza y El Cincel, la Belleza.)

Para que la energía de la voluntad golpee con la debida Fuerza y eficacia en la Piedra Bruta, es necesaria la inteligencia discriminativa, la Belleza. Tanto los golpes de la voluntad, como el desbaste realizado por la inteligencia, deben ir dirigidos a eliminar lo superfluo, limpiar lo inútil y dar forma a la Piedra, (Sabiduría).

QQ.·.HH.·. Es todo.


Jardiel García Salido.
Ap.·. Mas.·.



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parece imposible y como una utopía decir con orgullo: ¡Lo logramos!
José Luiggi