La Masonería, como institución de carácter universal, filosófico, humanista y progresista, circunscribe su campo de acción en el ser humano como entidad primaria de la sociedad. El hombre, he aquí el punto de partida de la fructífera labor que ejerce la Francmasoneria para la humanidad. Su sistema ideológico de carga espiritual agrupa a sus miembros bajo los preceptos de fraternidad, laicismo, tolerancia y filantropía, con el objetivo de impulsar el progreso moral e intelectual de las personas. La Orden se propone aceptar en su seno a hombres buenos para hacerlos mejores cada día, a través del simbolismo como mecanismo educativo que permite adquirir el conocimiento de su doctrina.
Con este propósito que tiene la
Masonería a nivel micro, se abre el compás para abarcar desde el hombre como
individuo, extendiéndose luego hacia la familia, pasando por la comunidad y la
sociedad en general. Debe por lo tanto mejorar tanto al individuo como a la
sociedad.
Para hablar del objeto y la finalidad
de la Masonería, también nos remitiremos a la Constitución de la Gran Logia de
la República de Venezuela, en cuyo primer artículo se establece que: “...Tiene
por objeto la investigación de la verdad, estudio y práctica de la moral de la
solidaridad. Trabaja por el mejoramiento espiritual y material de la humanidad
y por su perfeccionamiento individual y social”.
En este artículo de la Constitución
masónica, podemos apreciar tres aspectos relevantes que la Masonería procura
para la humanidad y que forma parte de su razón de ser:
La investigación de la Verdad, a través del enriquecimiento
cultural e intelectual, el estudio constante, la práctica del raciocinio, la
duda, entre otros, para combatir a la ignorancia y darle paso a las virtudes.
El estudio de la moral, como garantía de una conducta ceñida
a las buenas costumbres, apalancada entre el honor y la probidad que deben
siempre acompañar el actuar del Masón.
La Práctica de la Solidaridad, como expresión del amor al prójimo, reconociendo
en su dignidad personal el atributo del G.·.A.·.D.·.U.·., para intentar
solucionar las carencias materiales o espirituales de los demás.
Los Maestro Masones trabajamos día a día con
nuestras herramientas simbólicas que heredamos de nuestros ancestros
operativos, y según nuestras propias capacidades nos vamos mejorando, tratando
siempre de caminar hacia la verdad y la perfección; al emprender esta labor
diaria estaremos cumpliendo con los objetivos de la Masonería.
Las escuelas iniciáticas del pasado
como las de los egipcios, los caldeos, los sumerios, han servido de base para
fundamentar la doctrina masónica, la cual ha desarrollado esas enseñanzas con
un profundo simbolismo con la finalidad de despertar la conciencia del iniciado
para lograr la evolución del alma inmortal.
DANIEL SUNIAGA
M.·. M.·.

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