EL
CONOCIMIENTO.
LA
VIRTUD Y LA VOLUNTAD
El hombre tiene acceso al conocimiento de forma
directa, lo extrae de su propia naturaleza humana a través del contacto con el
mundo. El método simbólico masónico persigue la interiorización del
conocimiento, la comprensión de la propia estructura interior de cada uno de
nosotros es fundamental para poder ir conociendo otras estructuras.
Tal es el sentido del “conócete a ti mismo y
conocerás el mundo” por lo tanto, para conocernos debemos: observar, medir y
comparar. Físicamente todos fuimos hechos iguales con variantes
circunstanciales que pueden condicionar su contacto con el mundo y su
percepción del mismo. La conciencia personal de cada individuo es constante,
por cuanto se refiere al autorreconocimiento como hombre y a los componentes
fijos que la hacen ser conciencia humana en cada sujeto, pero puede estar
fuertemente matizada, en cada uno, por factores genéticos, medioambientales y
culturales.
La
Masonería simbólica se centra en un objetivo: el perfeccionamiento del hombre a
través de un proceso de búsqueda de la verdad y hay un método para eso: la vía
iniciática.
La
iniciación aporta al iniciado una elevación espiritual que resulta de una
confrontación dialéctica entre lo virtual y lo real, lo ancestral y lo actual,
lo perecedero y lo permanente.
El
método iniciático masónico, se basa en los principios de separación o
distinción (entre lo profano y lo sagrado), de transmisión de conocimiento
tradicional y de sustitución analógica.
Distinguir
el tiempo y el espacio profano del sagrado, significa ubicar al hombre en
relación con lo cósmico, con lo universal, tanto en el plano interno como en el
externo, ya que todo hombre es un microcosmos dentro del macrocosmos.
La
Iniciación es el renacimiento iniciático, o sea, la negación de los vicios,
errores e ilusiones que constituyen los metales groseros o cualidades inferiores
de la personalidad para la afirmación de la Verdad, de la Virtud y de la
Realidad que constituye el Conocimiento y la perfección del Espíritu que en
nosotros se manifiesta a través de nuestros ideales elevados.
Para
el iniciado es importante reconocer y estudiar la VIRTUD, en relación a los
preceptos Morales que contiene, y que encontramos en los Rituales Masónicos,
cuyo dogma nos enseña infinidad de principios, que sirven de norma a las
cualidades humanas. Consideramos a la VIRTUD, como una prenda simbólica de suma
PERFECCIÓN, en cuyo caso, viene siendo el prototipo del ideal que se reclama y
se exige, para estudiar y comprender los preceptos Masónicos. La VIRTUD, es una
de las cualidades que se requieren, para que un candidato sea admitido a una iniciación,
y que además, existan los antecedentes de que sea LIBRE PENSADOR, que tenga
VOLUNTAD PROPIA, así como que sepa demostrar una DISCRECIÓN ABSOLUTA, estos
tres preceptos de la Ética Masónica.
Por
esta razón, resulta que la VIRTUD, en todas sus acepciones, es lo que
constituye a la SALUD, a la FUERZA y a la BELLEZA del Alma, al igual que puede
comparársele con el hábito, con la inclinación y con la disposición de la
Conciencia Humana, para PENSAR, para EJERCER, para OBRAR con justicia durante
nuestros actos de la Vida Social, esto constituye la esencia de una cualidad
EMINENTEMENTE ALTRUISTA.
Por
otra parte, si existiera la verdadera VIRTUD en el hombre que posee cierta
preparación educativa, resultaría que ese hecho lo elevaría sin lugar a dudas a
la calidad de un INDIVIDUO PERFECTO, sea en el sentido MORAL, en el orden
MATERIAL o en el ambiente INTELECTUAL.
Ahora,
como lo comenté para adquirir el conocimiento y develar nuestras virtudes,
debemos tener una fuerte VOLUNTAD, unas ganas de transmutar nuestra piedra
bruta, en la plancha anterior hable sobre las primeras herramientas que se nos
otorgan a los aprendices, como es el cincel y el mazo, donde el mallete
representa esta voluntad de la cual hablamos hoy y opino que más que una simple
ganas de hacer, la voluntad tiene que ver con discernir, descubrir, pues a
medida que vamos conociendo sobre las alegorías de los símbolos masónicos,
queremos saber más y reflexionamos sobre antiguas creencias profanas que teníamos,
desechamos lo falso y buscamos la verdad, nos elevamos en BUSCA DE LA
PERFECTIBILIDAD DEL HOMBRE.
Todas
estas VIRTUDES, propias del ambiente Masónico, son las que de manera sincera
debemos aprender; para conservarlas y propagarlas, ante los ojos del Mundo
Profano.
Es
cuanto,
Fraternalmente
Luis Hernández
Ap.·. M.·

No hay comentarios:
Publicar un comentario