Desde el mismo momento que juramos ante el altar y con presencia de los QQ.·.HH.·., asumimos la obligación y comenzamos un nuevo trabajo en lo que pudiéramos llamar una nueva profesión que escogimos por voluntad propia. Adquirimos nuevos hermanos, siendo el recién iniciado el menos de todos desde el punto de vista de edad masónica. Todos se sintieron orgullosos de recibirme, y por eso lo hicieron con un Triple Abrazo Fraternal. En ese momento aprendes que para su fortaleza interior, cada masón debe poner su confianza en el Gran Arquitecto del Universo y labrar su propia piedra bruta, para lograr verdaderos progresos y desarrollo en la Orden, Orden en la cual ningún otro puede ser iniciado sin haber cumplido los pasos previos y el más importante de los requisitos: ser libre y de buenas costumbres, y a su vez un hombre de moral y virtud. También aprendes a profundidad el enorme compromiso que en esa oportunidad se convierte en una obligación, porque ya lo has jurado en el ara, frente a los QQ.·.HH.·. y ante el altar sagrado de nuestra conciencia, con el sello de los labios sobre el Volumen de la Ley Sagrada.
El Aprendiz debe aprender a practicar la
prudencia, el silencio y el respeto, orientando su rumbo a la sabiduría,
recordando que esta es una orden iniciática donde se ingresa como un ser
imperfecto para ser purificado y transformado; pero ello no significa que la
Masonería permita que alguien desee imponer en nuestra orden su imperfección,
sus defectos, falta de respeto o alguna mala intensión de su parte; tengamos
presente siempre que los Masones somos arquitectos, que construyen y edifican
moral de perfeccionamiento humano con fe, esperanza y amor. Nuestra tarea no
consiste en solicitarle a la Masonería, ni a nadie, que resuelva nuestros
problemas, ni de los de la humanidad, sino trabajar sobre nosotros mismos,
perfeccionándonos para, algún día, poder incorporarnos en la construcción de
una nueva y mejor humanidad, individual o colectivamente. Simbólicamente
decimos que trabajamos sobre nosotros, como si fuésemos una piedra en bruto.
El objetivo será lograr que dicha
piedra, ya labrada y perfecta, se incorpore algún día en el templo de la
humanidad, por medio de la ciencia y el arte.
Podemos imaginar nuestro proceso en
la Masonería como un viaje a través de los 4 elementos de la naturaleza, desde
los más densos hasta los más sutiles. Simbólicamente esto está representado en
los cuatro viajes que hemos efectuado en la ceremonia de iniciación.
En conclusión mis QQ.·.HH.·. algunos
deberes de un Aprendiz Masón son: la discreción, la tolerancia y buscar la
verdad.
Es todo.
Héctor
Padilla Quevedo
Ap.·. M.·.

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