Introducción
Tanto las ceremonias de iniciación
como de aumento de salario, exigen que el aspirante realice varios viajes, como
parte de un acto que le infunde una
nueva responsabilidad, al querer alcanzar los conocimientos del nuevo grado. Cada
viaje requiere romper con el pasado y eliminar es estado anterior. Cada viaje
representa un nuevo conocimiento, y con este, un nuevo estado de conciencia.
Estos viajes constituyen, cualquiera
que sea el grado a recibir, una dramatización de las solemnes ceremonias que
realizaban los aspirantes a la iniciación en los misterios de la antigüedad y
que hoy tienen un significado absolutamente simbólico. Son pruebas que por lo
general se dividen en físicas y morales, y cuyos orígenes, como ya fue
señalado, se remontan a los primeros días de la civilización.
Estos viajes se presentaban en muchas
culturas iniciáticas; eran, al parecer, pruebas muy largas y rigurosas, donde
los recipiendarios eran “expuestos frecuentemente a morir en las largas
galerías subterráneas, en los turbios lagos y en los espacios abrazados, que
les era necesario atravesar antes de llegar al santuario de donde radiaban a la
vez, la luz para la mirada y la revelación para el espíritu” (Lorenzo Frau
Abrines, Diccionario Enciclopédico de la Masonería).
En el presente trabajo se pretende dar
un esbozo de las diferencias y semejanzas que hay entre los viajes dados por el
Aprendiz y los que realiza el Compañero, teniendo en cuanta que como principal
diferencia vemos el número de viajes que se dan en cada ceremonia, según el
grado, lo cual imposibilita la diferenciación y analogía uno a uno; por lo que se
expresan de manera generalizada con el fin último de obtener en esencia los principales aspectos
que los diferencian y los que los asemejan.
Desarrollo
Diferencias:
Como se dijo anteriormente, la
cantidad es la principal diferencia que existe entre los viajes del Aprendiz y
del Compañero; esto en atención a la edad del Aprendiz y del Compañero. Para el Aprendiz el número 3 representa las
tres etapas de la vida del hombre en su visión ternaria: juventud, que
comprende también la infancia, la virilidad y la madurez; pero al aprendiz se
le atribuye la edad de 3 años, que es la del infante, una etapa de prueba,
docilidad y sumisión. El Número 5 del Compañero es el de mayor sentido
simbólico, así tenemos que subimos cinco escalones en busca de la piedra
cúbica, la estrella flamígera de cinco puntas, en la edad que es de 5 años, en
la batería del grado que son 5 golpes, en la marcha que son 5 pasos y en la
Logia que se ilumina con 5 luces. Para algunos autores los viajes del Compañero
son simbolismo de los viajes que fueron realizados por las diferentes razas de
artesanos que construyeron la Torre de Babel, y que una vez llegados a cierta
altura, se confundieron las lenguas y se perdió la masonería; pero que al
dirigirse nuevamente hacia el Solar de Ornam, renacieron las lenguas y se
encontró nuevamente la masonería.
El profano para ser admitido aprendiz realiza
sus 3 viajes cegado por un velo que lo priva del sentido de la vista, símbolo
de la ignorancia que lo caracteriza por venir del mundo de las tinieblas. En
cambio, en el grado de Compañero, para realizar los viajes al Aprendiz se le
sube una parte del velo, de manera que pueda apreciar con su vista todo lo que
lo rodea. Esta diferencia se fundamenta en el sustancial progreso alcanzado por
el Aprendiz en comparación con el recipiendario. El Aprendiz candidato a
Compañero ya es poseedor de un estado de conciencia superior producto de la
transformación de la que que fue objeto durante el estudio y asimilación del
primer grado, que lo indujo al conocimiento de sí mismo, de su yo interior;
ahora le favorece este conocimiento y le aflora la duda, por lo que se dispone
a apreciar la naturaleza que lo rodea, los fenómenos físicos, para ir de lo
conocido a lo desconocido, y una vez utilizada la razón llegar a la verdad.
Otra de las diferencias entre los
viajes de los dos primeros grados, se basa en el hecho de que en el grado de
Aprendiz, el recipiendario viaja sin utilizar ninguna herramienta, mientras que
para el Compañero cada viaje se ejecuta con dos herramientas, a acepción del
quinto que se realiza con las manos libres. Y es que es de entender que el
recipiendario con su ignorancia traída del mundo exterior, no es capaz para
maniobrar ninguna herramienta, nada sabe, nada ve, nada tiene para trabajar,
solo la propia esencia con sus imperfecciones, y que luego llamará piedra bruta.
Por otra parte, tenemos que la
finalidad de cada uno de los viajes en el grado de Aprendiz es el de superar
obstáculos para luego efectuar la purificación del recipiendario, puesto que se
ha presentado en estado de impureza y para ver la luz masónica ha de estar
impoluto. Para el Compañero, los viajes le sirven para aprender el uso de las
herramientas (el mazo, el cincel, la regla, el compás, la palanca y la
escuadra) que le servirán para transformar la piedra bruta en piedra cubica, según
las exigencias del arte.
La dirección de los viajes es otra
diferencia marcada entre los viajes los aspirantes a Aprendiz y Compañero. En
el grado de Compañero se conoce la retrogradación, es decir, viajar en sentido
contrario a las agujas del reloj, que
simboliza el regreso al mundo interno para buscar la séptima facultad (el poder
del verbo), luego de haber hecho uso de las facultades principales del mundo
exterior.
“Como
el Aprendiz, el Compañero también debe proceder del mundo concreto, o del
dominio de la realidad objetiva, al mundo abstracto o trascendente, el mundo de
los Principios y de las Causas, atravesando la región oscura de la duda y del
error (el Norte) para volver a la región iluminada por los conocimientos
adquiridos (el Sur), constituyendo cada viaje una nueva y diferente etapa de progreso
y realización”.
El Manual del Compañero, Aldo
Lavagnini.
Similitudes:
Una de las características que
asemejan a los viajes del Aprendiz con los del Compañero, es el punto de inicio
de cada uno de ellos, ambos inician en el Occidente, el lugar más alejado de la
luz de la sabiduría, el Oriente; parten del territorio más oscuro del Templo. Esta
similitud nos persuade de que para aspirante es necesario siempre viajar de las
tinieblas a la luz, de la ignorancia al conocimiento, es decir, siempre debe estar
dispuesto a salir del lugar donde se encuentra para encontrar un mundo mejor,
para progresar.
Ninguno de estos viajes se hacen sin
la compañía del Q.·.H.·.
Experto; otra similitud de gran relevancia. Este guía tiene como
responsabilidad orientar, custodiar y preservar al candidato en cada uno de sus
viajes. De su mano experta, el candidato se encuentra confiado, seguro de que en
su peregrinar estará libre de todo asecho que lo vulnere o le haga salir del
camino. Este es el vivo ejemplo de la conciencia del masón, la cual se
encuentra instintivamente vigilante ante nuestras acciones para actuar por el
camino de la rectitud y la verdad.
Primer
Viaje:
Herramientas: Mazo y Cincel.
Este viaje es dedicado a los sentidos
del hombre, pues como es sabido, el cuerpo debe valerse de ellos para poder
adquirir el conocimiento necesario del mundo físico, que le permita la mejor
dirección de sus actos. Con el Mazo y el Cincel, representando el trabajo bien
dirigido, el Masón se aprovecha de la percepción que le dan los sentidos para
recorrer el mundo en busca de la virtud, la instrucción y la verdad.
Segundo
Viaje:
Herramientas: Regla y Compas.
Con estas herramientas, el Masón se
dedica a la investigación de la justicia y verdad. Se nos enseñan las artes que
corresponden al Trivium (Gramática, Retórica y Lógica). Este viaje significa
para el Masón la idea de que el estudio es la base de la instrucción y que es
de imperiosa necesidad que el hombre sea instruido, para poder alcanzar la
libertad, con el poder de un razonamiento preciso. Aquí se adquieren los
aprendizajes generales y destrezas individuales para enseñarnos a pensar y
desarrollar el criterio propio para prepararnos para el autoaprendizaje.
Tercer
Viaje:
Herramientas: Regla y Palanca.
En este viaje el Masón aprende que el
estudio es la base de la instrucción y que el hombre necesita ser instruido si
aspira a ser libre, para que pueda, por sí mismo, distinguir entre la verdad y
el error y concurrir determinadamente a la obra del progreso. Se aprende sobre
el Cuatrivium (Aritmética, Geometría, Astronomía y Música), ciencias que
proporcionan los elementos para conocer y dominar al mundo exterior.
Cuarto
Viaje:
Herramientas: Regla y Escuadra.
Se nos muestran los cinco órdenes
arquitectónicos (Toscano, Dórico, Jónico, Corintio y Compuesto). Para el Masón
este viaje le enseña que la arquitectura es la más noble de las artes manuales
de que se sirvieron los constructores para demostrar la grandeza, hermosura y
perfección de las obras, dándonos a entender que las obras que realiza el Masón
han de ser lo más perfecto y acabado del arte.
Quinto
Viaje:
Sin herramientas.
Representa un nuevo campo de estudios
y actividades. Ya avanzado en la práctica y el uso de las herramientas anteriores,
el Masón necesita la libertad alcanzada por la educación y la instrucción de
las ciencias y las artes. Pero para
alcanzar la libertad verdadera y un nuevo estado de conciencia superior, se le
induce al esfuerzo dedicado al crecimiento interno, para seguir progresando en
la obra universal.
A manera de conclusión quiero dejarles
una
frase del Q.·.H.·. Oswald Wirth, al referirse sobre los viajes del Masón:
“Quien los vive en espíritu y en
verdad, llega a ser un Iniciado real. Aquel que los evita sigue siendo un
profano, a pesar de los muchos conocimientos que logre acumular”
Fraternalmente,
MARCO FARIAS
COMP.·. M.·.

No hay comentarios:
Publicar un comentario