La palabra PERJURIO deriva en su etimología del vocablo latino “perjurium” cuyo
significado es “juramento viciado de falsedad”. A la persona que comete el
PERJURIO se le llama PERJURO.
La RAE define el PERJURIO como un juramento en falso o un
quebrantamiento de la fe jurada.En el Derecho Romano se castigaba a quien juraba en falso invocando a los dioses, y algo similar ocurrió en la Edad Media, ya que era una blasfemia jurar en nombre de Dios y mentir.
Lorenzo Frau Abrines define el PERJURIO como “crimen que abomina con todas sus fuerzas la Ord.·. Mas.·. El PERJURO es
un traidor, un hombre sin conciencia, sin honor y sin dignidad. Perjurar
equivale a cubrirse de infamia. Los perjuros no caben, pues, en nuestra augusta
Institución y tan vil puede considerarse el que reniega de cualquier religión o
sistema para ingresar a nuestras filas como el que abandona esta y logra ser
admitido entre los adversarios de la Ord.·. El buen masón debe mirar con
repugnancia y lastima a la vez a los infieles perjuros que variando
continuamente de creencias y principios demuestran la falsedad de su espíritu y
la abyección de su caduca inteligencia”.
Partiendo de las afirmaciones anteriores, se nos hace fácil
concluir que el PERJURIO
(quebrantamiento – delito) lo comete una persona (PERJURO) que ha faltado a un JURAMENTO,
o dicho de otra manera, esta persona no ha cumplido con lo que ha prometido en
un juramento.
La palabra JURAMENTO, deriva de la voz latina “JURAMENTUM”, la
cual significa una afirmación o una negación, de lo que es cualquier cosa,
poniendo como testigo al Ser Supremo. También se refiere al acto de contraer A CONCIENCIA, algún compromiso,
el de cumplir con las promesas, el de acatar las Leyes, el de desempeñar
fielmente cualquier cargo o comisión, el de sostener un Ideal, el de morir por
una Causa o por nuestra Patria.
El iniciado en NN.·.AA.·.MM.·. ha prestado un juramento ante el
Ara, las tres grandes luces de la Masonería (el Compás, la Escuadra y el
Volumen de la Ley Sagrada) así como la Constitución Masónica; pero además lo
hace delante del Ven.·. Maestr.·. y de todos los QQ.·.HH.·. presentes en la
ceremonia. De esta manera se ven conjugadas las características fundamentales
del Juramento Masónico: Dios, La Ley, la Libre Voluntad y la Orden Masónica
propiamente dicha.
El Juramento Masónico es esencialmente promisorio, ya que se
presta para prometer el fiel cumplimiento de los deberes y las obligaciones que
en adelante se contraerán con la Orden. Este Juramento, en el sentido ético
filosófico, nos ligará para siempre a la promesa que se hace en Logia, del fiel
cumplimiento de las obligaciones morales, materiales y espirituales.
Los tres protagonistas principales del Juramento Masónico son: el
G.·.A.·.D.·.U.·., nuestros QQ.·.HH.·. presentes y nuestra Conciencia. Estos
tres “personajes” toman el carácter protagónico y a la vez juzgador, tal como
lo establece la parte final del Juramento del Aprendiz: “…Si llegare a ser perjuro,
que el G.·.A.·.D.·.U.·. y mis HH.·. me lo demanden.” En lo que respecta a
la Conciencia, podemos apreciarla al inicio del Juramento del Aprendiz de la
forma siguiente: “… ante el santuario de mi conciencia…”, demostrándose de esta manera que será la
conciencia nuestro Juez implacable que nos atormentará cuando sucumbamos ante el
quebrantamiento de la promesa adquirida.
Al momento que se nos da la Luz, lo primero que vemos es a
nuestros HH.·. armados con sus aceros, cuyas puntas se dirigen a nuestro pecho,
simbolizando que estarían dispuestos a derramar su sangre por mí, si cumpliera
con mi obligación, pero me castigarían si fuese PERJURO.
Si no cumplo con las leyes de la Orden ni acato las ordenes de mis superiores… SOY PERJURO.
Si no soy discreto e impenetrable sobre todo cuanto se me confiare en el Grado… SOY PERJURO.
Si no soy fiel a mi Patria y al País en que viva… SOY PERJURO.
Si no amo a mis HH.·. con todo mi corazón… SOY PERJURO.
Si no los socorro en cuanto me sea posible, y no parto con ellos mi propia subsistencia… SOY PERJURO.
Si no los conforto en sus penas morales… SOY PERJURO.
Si no combato la tiranía… SOY PERJURO.
Si falto a los preceptos del Honor y de la Virtud… SOY PERJURO.
Si no cumplo con las leyes de la Orden ni acato las ordenes de mis superiores… SOY PERJURO.
Si no soy discreto e impenetrable sobre todo cuanto se me confiare en el Grado… SOY PERJURO.
Si no soy fiel a mi Patria y al País en que viva… SOY PERJURO.
Si no amo a mis HH.·. con todo mi corazón… SOY PERJURO.
Si no los socorro en cuanto me sea posible, y no parto con ellos mi propia subsistencia… SOY PERJURO.
Si no los conforto en sus penas morales… SOY PERJURO.
Si no combato la tiranía… SOY PERJURO.
Si falto a los preceptos del Honor y de la Virtud… SOY PERJURO.
Si mis acciones no son rectas y a través de ellas no se demuestra
mi incorporación a la Masonería… SOY PERJURO.
El Masón Perjuro es aquel que falta a los preceptos de la Orden,
mismos que se nos señalan durante nuestra iniciación.
El primero de estos preceptos está relacionado con la discreción o
silencio absoluto de todo cuanto sepamos en relaciona nuestra Orden; de manera
que no podemos divulgar a ningún profano lo que se nos ha dado con tanta
confianza. Tampoco podemos divulgar los secretos de un grado superior a HH.·.
que ostenten un Grado inferior.
El más sagrado de los vínculos que hace de la Masonería la más
grande y respetable institución, lo constituye el segundo de los preceptos, el
cual está representado por el combate de las pasiones que deshonran al hombre y
le hacen infeliz, además por todas aquellas acciones dirigidas a socorrer a
nuestros HH.·., en prevenir sus necesidades, aliviar sus penas y asistirles con
nuestros consejos y nuestras luces; cualidades estas que constituyen un deber
para los Masones, y cada ocasión de ser útil que no la aprovechemos, es una
infidelidad que se comete; cada socorro que rehúse a nuestros HH.·. nos
convierte en PERJURO.
El tercer precepto está vinculado con el cumplimiento de las Leyes
Generales de la Masonería y obedecer las órdenes de nuestros superiores, de
acuerdo con los principios de la Fraternidad.
Nosotros los Masones debemos en todo momento, tanto en Logia como
fuera de ella, mantener incólume la promesa realizada ante el santuario de
nuestra conciencia, rectificando cada vez que nuestro comportamiento nos haga susceptibles
de quebrantar el Juramento. Recordemos que nuestros jueces serán el
G.·.A.·.D.·.U.·. con su “ojo que todo lo ve”, nuestros HH.·. con sus “aceros
apuntando nuestro pecho” y nuestra Conciencia, a quien no podemos engañar
nunca.
Fraternalmente,
OSCAR RODRÍGUEZ
M.·. M.·.
RESP.·.
LOG.·. BOLÍVAR Y SUCRE NRO. 228
OR.·.
SAN FÉLIX, 3 DE SEPTIEMBRE DE 2015 (E.·.V.·.)
Bibliografía:
1. Ritual
y Catecismo para el Grado de Aprendiz.
2. Lorenzo Frau Abrines. “Diccionario
enciclopédico de la Masonería”
3. Resp.·. Log.·. Simbólica Centauro
Nro. 96 “El Juramento, su Simbolismo, su Interpretación”
4. Diccionario de la RAE

No hay comentarios:
Publicar un comentario