Solón

 Aprende a obedecer antes de aprender a gobernar

Solón

 

Considerado uno de los siete sabios de Grecia, Solón forma parte de la selecta lista de filósofos que el Compañero Masón aprecia en el quinto viaje, ese que realiza sin llevar herramienta alguna porque ya ha alcanzado la liberación por medio del estudio de las ciencias y las artes.

De su vida y obra se conoce poco, sobre todo por la época muy remota en que vivió, sin embargo, la fuente que mayor se acerca a su vida es una biografía llamada “Vidas Paralelas” escrita por Plutarco entre los años 96 d.c. y 117 d.c. (E.·.V.·.)

Solón nació en Atenas, entre los años 638 a.c. y 558 a.c. de nuestra (E.·.V.·.), una época marcada por muchos conflictos y  crisis social a causa de los abusos de la aristocracia que no eran bien vistos por el pueblo ateniense. En principio se dedicó a ser comerciante y luego se apasionó por escribir poesías, que con el paso del tiempo se dirigían más a temas filosóficos y políticos.

Formó parte de la aristocracia ateniense, sin embargo, conociendo la situación de su época, el grave conflicto que se vivía en la sociedad, tomó conciencia de ello y decide, en primer lugar, intentar convencer con sus poemas para que se resolvieran los problemas existentes.  Su vida, aunque de aristocracia, se desarrolló con austeridad. Su sencillez y humildad le promovieron una empatía con el pueblo estimulándolo a buscar puntos de encuentro para lograr la paz común. Con autoridad moral se dirigía a la gente aconsejándoles que debieran primero aprender a obedecer para luego gobernar, una sugerencia que para el Aprendiz y el Compañero Masón le resultará de mucha ayuda.

 Luego, su fama de persona moderada y culta lo hizo merecedor del cargo como Arconte Epónimo, el grado más alto del poder ejecutivo de Atenas en el siglo VI a.c., una especie de magistrado principal, con el que se le otorgó una facultad especial para reformar la Constitución de la ciudad.

Este legislador y poeta, así llamado por Plutarco, fue un personaje sapiencial cuyo papel fue crucial para la democracia de Atenas. Solón allanó el camino que debió seguir la ciudad para luego convertirse en una sociedad democrática.

La conocida Reforma de Solón surgió como una necesidad de la acrópolis ateniense. Solón ya investido con el más alto cargo que lo facultaba para legislar en pro del bien común, se dispuso a crear reformas que iban desde el ámbito social, institucional y hasta económico.

La primera reforma de Solón se basó en la creación de la Sisactía o Seisactía (alivio de las deudas), cuyo fin era abolir las deudas de los ciudadanos para impedir el estado de servidumbre y esclavitud generado de la imposibilidad de las personas para pagar sus deudas.

La obra de Solón no solo consistió en liberar a los campesinos de su endeudamiento, eliminando la servidumbre por deudas, sino que también limitó el poder de la nobleza; además creó un sistema monetario para la ciudad y reestructuró las instituciones políticas,  constituyendo un cierto equilibrio entre la Bulé, la Eclessia o asamblea popular y los arcontes. Este personaje codificó el derecho ateniense, creó un tribunal al que todos podían apelar y estableció la igualdad de los ciudadanos ante la ley, sentando así las bases de la democracia.

La sabiduría de nuestro personaje le sirvió pues para ser una suerte de mediador entre los conflictos sociales de su época, apoyándose en la integración de múltiples facetas de su vida: poeta, comerciante y llegó a ser hasta legislador y estadista; su interés por resolver los problemas del pueblo lo impulsaron a compaginar sus virtudes para buscar el cambio político y social mejorando la convivencia ciudadana.

Se dice que de las leyes dictadas por Solón, sacó Numa Pompilio las disposiciones generales para la estructuración  y ordenación de los Colegios de Arquitectos romanos, considerados por muchos como los antecesores de la Orden Francmasónica.

Serían escasas las palabras para describir la importancia de la obra de un personaje como Solón. La sociedad actual debe mucho a estos sabios de la cultura helénica  que quizás pasen desapercibidos por quienes piensan que los actuales logros de la humanidad son producto de súbitos  acontecimientos en la vida social del hombre.

 Fraternalmente,

 OSCAR RODRÍGUEZ

M.·. M.·.

 

 

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José Luiggi