Los Viajes del Aprendiz Masón




Primeramente debemos partir del significado de la palabra viaje, deriva de la lengua latina “VIATICUM”, que quiere decir, Jornada, Etapa, Paseo, Traslado, Peregrinación; es el acto que se ejecuta para ir de un lugar a otro.
Los alquimistas nos hablan de los cuatro elementos en relación: el Fuego con el Oro, el Aire con la Plata, el Agua con el Mercurio y la Tierra con el Plomo. Y sumamente interesante es asimismo la unión que hacen de estos cuatro elementos cósmicos con cuatro elementos o cuatro cualidades psicológicas encerradas en el ser humano: el Fuego relacionado con el Saber, el Aire con el Osar, el Agua con el Querer y la Tierra con el Callar.
La iniciación exigía en anteriores siglos que los aspirantes practicasen 3 viajes antes de ser iniciados. Era necesario que así fuese para obtener en la fraternidad hombres experimentados y conocedores del mundo.
Hoy, solo en el simbolismo, conservamos por tradición esos viajes, que se realizan dentro de nuestro templo. El aspirante además, era sometido a pruebas, que no solo exigían entereza y valor para soportarlas, sino que representaban procesos de purificación y enseñanza que lo preparaban para ser un iniciado perfecto.
El cuarto de reflexión simboliza el viaje al centro de la tierra, a donde se desciende para el descanso eterno, pero donde se refugian las fuerzas de la naturaleza y de donde se surge a la plenitud de la vida. Y es nuestro primer elemento, Tierra.
Los otros viajes se realizan dentro del templo y su valor y significado son también simbólicos. El Aire, el Agua y el Fuego.
El primer viaje: vigilado por el Seg.·. Vig.·., donde el aprendiz es purificado por aire, soplo de vida, porque en él recibimos el aliento de vida necesario para iniciar el camino y la nueva vida a la cual nacemos.
El segundo viaje es por agua. Vigilado por el Prim.·. Vig.·. El agua simboliza la naturaleza emocional y esta etapa se caracteriza por el emocionalismo y las grandes luchas internas y que en su corriente se llevó las escorias de nuestras primeras edades. Los ruidos de aceros en este viaje simbolizan el conflicto interno del hombre contra las tentaciones de sus vicios.
El tercer viaje es por fuego, vigilado por el Ven.·.Maest.·., el cual simboliza nuestra naturaleza mental. En esta etapa el profano, tras consumirse en un fuego sagrado elimina sus pasados vicios y resucita a una nueva vida, espiritualizado y liberado de sus limitaciones.
Los tres viajes que realizamos nos indican que tenemos por delante un camino que recorrer y que éste consta de tres etapas. También tratan de mostrarnos que todo en la vida se desenvuelve en ciclos, y que cada etapa del camino equivale a un determinado ciclo de evolución. Por eso se realizan en forma circular. Parten y terminan entre columnas para indicar el punto de síntesis a que es indispensable llegar en cada ciclo evolutivo.
Cuando los realizamos con los ojos vendados durante la ceremonia de Iniciación nos parecen extensos, pero al quitarnos la venda de los ojos, nos sorprende ver cuán reducido era el espacio en que nos movimos.

Esto nos indica que el camino está dentro del espacio de nosotros mismos, cada uno es una Logia en funcionamiento. Las iniciaciones que recibimos en las Logias formales son sólo simbólicas. Las verdaderas las recibimos en nuestra Logia individual.
Podemos recordar, que en cada viaje, somos conducidos por el Q.·.H.·. Exp.·., el cual nos protege de cualquier accidente y nos da seguridad durante toda la iniciación. Y preguntas, que no creo poder olvidar nunca, realizadas en el primer viaje por el Seg.·.Vig.·., en el Segundo Viaje, por el Prim.·.Vig.·. y el tercer viaje por el Ven.·.Maest.·., y siempre contestada con seguridad por el Q.·.H.·. Exp.·.
-       ¿Quién va?
-       Un profano que desea ser recibido masón.
-       ¿Cómo ha podido llegar hasta aquí?
-       Porque es libre y de buenas costumbres.
-       ¿Quién me responde por El?
-       Yo que soy su conductor.
-       Ponerlo entre columnas.
QQ.·.HH.·. Es todo

Jardiel García Salido.
Ap.·. Mas.·.

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...Si miramos nuestro templo y retrotraemos a los tiempos iniciales,
parece imposible y como una utopía decir con orgullo: ¡Lo logramos!
José Luiggi