Dentro del sistema de enseñanza simbólico que la masonería ha adoptado para expresar a sus miembros un ideario de emancipación de la conciencia individual, se encuentran los ya conocidos tres puntos masónicos, que dispuestos cual obra de arte, conformando un triángulo equilátero, se convirtieron en un distintivo masónico por excelencia.
Después de la Escuadra y el Compas, no existe otro símbolo que identifique tan francamente a un masón, siendo su utilidad gráfica dotada de una importancia extraordinaria que encierra con maravillosa sencillez toda una simbología de carácter filosófico.
Los masones utilizamos este símbolo con mucho orgullo (sano) en nuestros documentos y aún más al momento de estampar nuestras firmas, como señal de pertenecer a la Orden Masónica, siendo uno de los métodos primarios para identificarnos y reconocernos, aunque no es concluyente. El Aprendiz recién iniciado está apresurado por adornar pronto su profana firma con los tres puntos masónicos, sintiéndose con esto, parte de un conglomerado fraternal de mucha riqueza espiritual; sentimiento que lo acompañará por toda su vida.
La utilización de los tres puntos en nuestras escrituras, nuestras firmas, los membretes, entre otras utilidades, representa conjuntamente con la escuadra y el compás, los elementos distintivos de la orden, formando parte de los usos y costumbres que se usan para el reconocimiento a priori.
Origen
A ciencia cierta, su origen se desconoce, pero se tiene conocimiento que los tres puntos masónicos se utilizaron por primera vez de manera oficial, por la Masonería Especulativa en el siglo XVIII, cuando la Gran Logia de Francia emitió una circular el 12 de Agosto de 1774, dirigida a las logias bajo su jurisdicción, remitiendo el presupuesto anual, además de informarles su cambio de local. Esta circular tenía como particularidad la innovadora abreviatura tripuntuada, colocando en el encabezado del documento la siguiente abreviatura: “El G.·.O.·. de Francia a todas las Logias Regulares”.
Surgió así la abreviatura tripuntuada como una forma especial de escritura que consiste en reducir una palabra mediante la supresión de las letras finales, dejando la letra inicial seguida de tres puntos en forma de triángulo equilátero con el vértice en la parte superior. Su propósito es limitar la comprensión de los escritos masónicos exclusivamente a los iniciados en la Orden.
De esta manera se le atribuye este primer uso a la Masonería Especulativa, sin embargo, es importante acotar que para los masones operativos, la transmisión de sus conocimientos la hacían de manera práctica y verbal, todo ello motivado al carácter secreto y celoso que tenían de su oficio, lo que ha imposibilitado el hallazgo de documentos relacionados con este tipo de prácticas.
Sobre este particular se debe señalar que en la actualidad aún se utiliza la abreviatura tripuntuada, siguiendo un conjunto de reglas que regulan y unifican su uso. Sin embargo, se ha venido cometiendo un error en muchos de los documentos masónicos, cuando colocan los tres puntos en forma de escuadra (:.), con lo cual se soslaya la verdadera representación gráfica con su enriquecido simbolismo espiritual. La forma correcta es la que se dijo anteriormente: formando un triángulo equilátero con el vértice hacia arriba (.·.).
Significado
Teniendo en cuenta la utilidad que se le ha dado a los tres puntos masónicos, esto es: abreviatura de palabras y reconocimiento mutuo a través de la firma; es necesario ahondar en su sentido esotérico, ya que para el iniciado resulta inconcluso confirmar esta utilidad sin un provecho moral y espiritual.
El simbolismo masónico tiene una inmensa riqueza ancestral de elevado sentido moral, intelectual y espiritual, fundamentado en las infinitas interpretaciones que cada iniciado da al símbolo, como producto de su internalización libre y razonable. Es así que cada masón interpreta los símbolos a su manera, sin la existencia de una regla que dirija la forma de asignar un significado único; pero sí existe una interpretación en común de muchos de los símbolos, siempre y cuando esta interpretación nos deje una enseñanza de carácter filosófico, moral, ético, que eleve a la conciencia humana.
Los tres puntos masónicos es uno de esos símbolos cuya interpretación ha dado un sinfín de significados, cada uno de ellos con fundamentos tan claros como valederos.
No es de sorprendernos el raudal de significados e interpretaciones, puesto que este símbolo tiene como cimiento dos temas de un enorme valor transcendental tanto para la Orden como para las culturas milenarias, como lo son el Número 3 y el Triángulo, los cuales han gozado de una alta consideración por su acervo esotérico, por su carácter místico, oculto y sagrado.
Este símbolo representa en su sentido más genérico a Las Triadas, Las Trilogías y Las Trinidades adoptados por el sistema filosófico masónico, bajo la influencia moral más pura. Con él se sintetiza el misterio de la Unidad, de la Dualidad y de la Trinidad, en resumen el misterio del origen de todas las cosas.
Varios autores coinciden en que los tres puntos masónicos son el emblema de la PERFECCIÓN ABSOLUTA, y es precisamente debido al alto contenido inmerso dentro de esta figura.
El punto superior corresponde a la manifestación divina, a la prevalencia del espíritu y las virtudes del hombre; mientras que los dos puntos inferiores nos revelan al mundo relativo dominado por la materia, pero donde está presente el carácter dual de la creación en constante camino al progreso.
El triángulo
Curiosa forma geométrica utilizada desde hace miles de años para simbolizar Trinidad y precisamente una herramienta interesante para reflejar el proceso hacia la perfección. Esta figura ha sido siempre considerada como símbolo de perfección, armonía y sabiduría, cualidades que denotan lo Divino, y es por eso la masonería la sublima con su Delta Luminoso, el “ojo que todo lo ve” del G.·.A.·.D.·.U.·. con sus atributos de omnipresencia, omnipotencia y omnisciencia. Por consiguiente, cuando se emplean los tres puntos, el masón estampa un distintivo de enorme valor espiritual como unidad abstracta que recuerda la vigilancia que se mantiene sobre nuestra conducta, encaminada siempre por la senda de la virtud, la honestidad, la dignidad y la tolerancia, como valores intrínsecos de su comportamiento. Plasmar un triángulo equilátero representa para el Masón un tributo al Dios Creador, Causa Primera, base y esencia íntima de todo lo que existe.
Este Triángulo equilátero con el vértice hacia arriba representa al elemento fuego y simboliza la transformación final para los alquimistas.
El Número Tres
El número tres representa la transformación, el progreso, una mutación que genera algo nuevo como producto de un trabajo realizado. Para las antiguas sociedades de filósofos es el número de la virtud digno de admiración y estudio; es el número divino y de la fuerza vital; al igual que el triángulo, simboliza al Ser Supremo.
Paradójicamente, el número tres representa la unidad. Pitágoras lo catalogaba como el número de la integridad, puesto que la unidad invisible es alterada por la presencia de la dualidad, situación que en el mundo espiritual se supera con la presencia del Ternario.
Numerosas son los significados esotéricos que tiene el número tres. Desde las civilizaciones antiguas como los druidas, los griegos, los romanos, los chinos, entre otros tantos, le dieron al número tres una consideración sagrada. Para el Masón es el número tres el que le da el nacimiento, puesto que se inicia con esta edad.
Consideraciones finales
Todas estas connotaciones derivadas del análisis de las diferentes interpretaciones del simbolismo de los tres puntos masónicos, nos hacen presumir que al evocar su uso, los Masones queremos estrechar nuestro acostumbrado T.·.A.·.F.·. y a la vez expresar la fuerza espiritual de la que somos acreedores, expresamos nuestro amor a la sabiduría, a la virtud y al progreso humano, pero sobre todo, expresamos la unión del Ser Supremo con su creación por medio de la Conciencia, que debe estar siempre presente en nuestros actos como ente regulador de la conducta.
Por todo lo antes señalado, el Masón debe estar consciente del gran compromiso que tiene a cuesta al momento de adornar su firma con los tres puntos masónicos, debe hacerlo con orgullo (sano), pero capaz de interpretar el carácter sagrado que posee. Al firmar con los tres puntos masónicos, el Masón dice: “he aquí un hombre de elevada riqueza espiritual, de solvencia moral, de virtud, de amor al prójimo y al progreso de la humanidad, mi conducta recta será siempre mi carta de presentación”.
OSCAR RODRÍGUEZ
M.·. M.·.

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