Durante la apertura de los trabajos,
el Ven.·. Maest.·. Pregunta al 1er.·.
Vig.·. cúal es su segundo deber, a lo cual éste le responde: ver si
todos los Hermanos presentes son Aprendices Masones Regulares y están al
Orden.
El signo al Orden para el Grado de
Aprendiz Masón se le enseña al Recipiendario durante la instrucción que da el
Ven.·. Maest.·. en la Ceremonia de Iniciación. Este signo, como toda enseñanza
masónica está cargado de un profundo sentido simbólico.
“Llevar a la garganta la mano derecha
abierta, con los dedos juntos y el pulgar separado formando la ESCUADRA con
los dedos, de modo que entre el índice y el pulgar se cubra la garganta a la
altura de la “Manzana de Adán”. El brazo derecho horizontal, formando ESCUADRA
con el brazo con el brazo izquierdo extendido, que descansa pegado al cuerpo.
El pie izquierdo adelantado, y el talón del pie derecho se une al talón del pie
izquierdo, formando ESCUADRA, cuando se queda en esta posición, se llama
estar al Orden”.
Ritual para el Grado
de Aprendiz
La posición Al Orden está compuesta
por 3 elementos que son: la posición de las manos, la de los pies y el signo
Gutural. En estos 3 elementos está presente la formación de la ESCUADRA, la
cual es la joya del Ven.·. Maest.·. y representa la rectitud de nuestras
acciones.
Esta sería la posición inicial del Aprendiz,
y a partir de la cual se generan o inician otros signos y señales, a saber: el
saludo, la marcha. En términos generales, esta posición debe representar para
el Masón un signo de Disciplina, de
disposición para hacer nuestro trabajo en logia, y sobre todo de acatar,
respetar y cumplir con lo establecido en nuestro Ritual. Se llama signo de
Orden porque ejecutándolo manifestamos que estamos ordenando nuestros actos,
nuestros pensamientos y nuestras palabras.
El gesto se representó a veces en los
capiteles de la Edad Media, especialmente en la catedral suiza de Coire.
Originariamente, el iniciado se corta la garganta en cuanto «rompe la palabra
masónica». Dicho de otro modo, cuando el masón traiciona las palabras secretas
de la Orden por una conducta indigna, se divide a sí mismo en dos partes,
siendo en adelante su cabeza incapaz de gobernar su cuerpo, pues sus pensamientos
no corresponden ya a sus actos. Este rito fue practicado simbólicamente por las
antiguas civilizaciones; en Egipto, por ejemplo, el iniciado que justifica su
existencia ante el Tribunal de los muertos obtiene un insigne privilegio
expresado en estos términos: «Puesto que tu cabeza ha vuelto a ti, no estará ya
separada de ti y entrará contigo sin que su separación pueda tener nunca
lugar». Entre los babilonios, se representaba la degollación de un dios (es
decir, el nuevo iniciado, el hombre divinizado) para que los demás dioses se
purificaran con su sangre.
Fraternalmente,
Oscar Rodríguez
M.·.M.·.

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