El hombre no aprende a ser humilde, muchas veces nace con esa cualidad. O en su caso se hereda de su padre o formación familiar, ser disciplinado no es tener humildad, es muy diferente la disciplina de la humildad. La humildad es una virtud moral contraria a la soberbia, que posee el ser humano en reconocer sus habilidades, cualidades y capacidades, aprovecharlas para obrar en bien de los demás, sin decirlo. La humildad es tan importante en la vida que el liderazgo, los negocios y el éxito van reñidos con la soberbia y muy ligados con la humildad; de hecho los mejores líderes al final abrazan la humildad con su trato con los demás y su equipo, creando un clima de confianza mutua y respeto.
Una persona humilde, generalmente ha de ser modesta y vive sin mayores pretensiones, alguien que no piensa que él o ella es mejor o más importante que otro. En el concepto de la humildad, en varias concepciones a menudo es mucho más exacto y extenso. Más exactamente, la humildad es la sabiduría de lo que somos. La humildad parte de una mentalidad más humilde; ejemplo: 1.- No pienses que eres demasiado bueno para lo que haces. 2.- Se optimista. 3.- Acepta que no eres el mejor en todo. 4.- Debes saber que la humildad no es falsa modestia. 5.- Reconoce tus defectos. 6.- Evita presumir. 7.- Debes estar agradecido por lo que tienes y por lo que no.
En conclusión mis QQ.·.HH.·., el ser humilde no es sinónimo de considerarse menos que los otros, por el contrario, es sentirse bien con uno mismo, digno de sus acciones, de lo que es y lo que será y claro sin el menoscabo de su moral y la de los demás.
Es todo.
Héctor Padilla Quevedo
Ap.·. M.·.

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