En La Masonería, tenemos como tarea o trabajo simbólico Desbastar la piedra bruta, acercándola a una forma en relación con su destino: y esto es a lo que tiene que dedicarse todo Aprendiz para llegar a ser el obrero que posee enteramente su Arte.
En este trabajo simbólico, el Aprendiz es a la vez obrero, materia prima e instrumento. Él mismo es la piedra bruta, emblemática de su actualmente todavía muy imperfecto desarrollo, a la que tiene que convertir en una forma, o perfección interior, que se halla en estado latente dentro de esa imperfección evidente, de manera que pueda tomar y ocupar el lugar que le corresponde de acuerdo con el Plan, en el edificio al que está destinada.
Para hacer estas labores es indiscutible el uso de HERRAMIENTAS apropiadas por su simbolismo y alegorías correspondientes al Grado. Éstos son los motivos, por los que en Masonería construimos Templos en honor a la VIRTUD, fabricamos Edificios Espirituales a la CONCIENCIA Humana, y ejecutamos OBRAS Científicas para beneficio de nuestros Semejantes.
El GRADO de APRENDIZ posee un número de HERRAMIENTAS especiales, mismas que nos sirve a los INICIADOS, para ejecutar y ejercitar todos los conocimientos que estamos adquiriendo, de conformidad con las enseñanzas Científicas Masónicas; hemos visto que los Instrumentos de Trabajo, propios del Masón en su Primera Cámara son: el MARTILLO y la REGLA de Veinticuatro Pulgadas, el MANDIL, el CINCEL, la ESCUADRA, el COMPÁS, el NIVEL, la PLOMADA, las ESPADAS y otras PRENDAS, Figuras y Cuerpos Geométricos, cuyos usos, interpretación y Significado iremos develando a medida que avancemos en el estudio de los Grados Azules.
Ya he señalado a manera general las herramientas que como APRENDIZ hemos de utilizar, sin embargo, para esta plancha vamos a desarrollar el simbolismo y las alegorías de: El CINCEL, el MARTILLO MASON (MALLETE) o MAZO y la REGLA DE 24 PULGADAS.
El cincel representa el pensamiento determinado, la resolución tomada y el MALLETE, la voluntad que los pone en ejecución, además de ser el signo de la autoridad del que lo lleva, es condición del Venerable Maestro y de los Vigilantes, los cuales simbolizan la OMNISCIENCIA, OMNIPOTENCIA Y OMNIPRESENCIA, que son los atributos de la divinidad.
Para el Venerable Maestro su uso representa la máxima autoridad dentro del taller, además de la Sabiduría, para el Prim∴ Vig∴ el mallete alude a la Firmeza y para el Seg∴ Vig∴ personaliza la Belleza. El uso del mallete, dicho sea de paso, no es para imponer sino para servir.
El martillo representa al PODER, a la VOLUNTAD y a la ENERGÍA del aprendiz, como factores que por sí solos indican cuál debe ser el trabajo material, el físico y el intelectual que debemos desarrollar, para modelar la PIEDRA BRUTA. Por consiguiente, se utiliza la fuerza de gravedad de nuestra naturaleza subconsciente, de nuestros instintos, hábitos y tendencias, esto constituye la primera condición de todo progreso, y es al mismo tiempo el medio indispensable para realizarlo.
El martillo(mallete) y el cincel, como instrumentos propiamente activos, precisamente representan los esfuerzos que, por medio de la Voluntad y de la Inteligencia, necesitamos hacer para acercarnos a la realización efectiva de esos Ideales, que representan y expresan la perfección latente de nuestro Ser Espiritual. Necesitamos querer antes de poder hacer, y también para hacer y poder hacer, siendo la Voluntad la fuerza primaria de la cual pueden considerarse derivadas todas las demás fuerzas, y por lo tanto aquella que a todas puede dominar, atraer y dirigir.
El propósito inteligente que debe dirigir la acción de la voluntad es lo que representa precisamente el cincel, como instrumento complementario del MAZO en la Obra masónica. Esa facultad que determina la línea de acción de nuestro potencial volitivo no es menos importante que esto, dado que de su justa aplicación, alumbrada por la Sabiduría que se manifiesta como discernimiento y visión ideal, dependen enteramente la cualidad y bondad intrínsecas del resultado: una hermosa obra de arte sobre la cual se ha de cernir la admiración de los siglos, o bien la obra tosca y mal formada que revela una imaginación enferma y un discernimiento todavía rudimental.
Finalmente la REGLA MASÓNICA es de forma TRIANGULAR y de Veinticuatro Pulgadas de largo; en primer lugar porque en lo material, así garantiza su inflexibilidad, y en segundo lugar porque señala de una manera terminante, la duración del tiempo, como factor de VIDA y de MUERTE, puesto que nadie puede salirse o abandonar ese sendero que nos marcan las Veinticuatro Horas del Día. En las manos de un aprendiz, permitirá controlar la forma de su piedra bruta y ajustar tanto su verticalidad como su horizontalidad; pero dado que todo posee un aspecto especulativo, la herramienta ha de indicar alguna virtud o aspecto de comportamiento deseable en el hombre. Nunca mejor dicho, una regla de vida y conducta.
Nos han enseñado que todo tiene su momento, como indique anteriormente, las 24 divisiones de la regla nos recuerdan el día y sus 24 horas, las cuales, divididas por la edad del aprendiz nos da tres grupos de ocho horas. Es decir, 8 horas de trabajo, 8 horas para comer, estudiar y disfrutar y 8 horas de descanso. Nos marcamos así una primera regla de comportamiento diario que nos ayudará en nuestro camino y perfeccionamiento, puesto que protege nuestra salud, proporcionando al cuerpo el tiempo necesario para su recuperación sin olvidarse de la necesidad de estudio y la práctica.
La regla nos recuerda que la medida ha de estar también presente en todas las manifestaciones del espíritu, que han de ser ajustadas en su formulación e intensidad. El trayecto más corto siempre es la línea recta y así debemos recordarlo siempre, tenemos una misión que cumplir y nada debe impedirlo. Solo fijando nuestra vista en la meta y manteniendo nuestra voluntad firme podremos lograr nuestros objetivos.
Tampoco podemos olvidar que, igual que la regla de los masones operativos era vital para construir el templo en edificación, la regla del masón especulativo lo es para construir nuestro Templo Interior. Es por eso que “la regla utilizada de la manera correcta ayuda al masón a encontrar la medida, la precisión y la corrección en su conducta, el orden inherente a todas las cosas, la disciplina diaria, la presencia en el instante, la atención a todo lo que hace, la constancia en su libremente asumido compromiso de realizar la construcción de su templo interior.”
Por último, me queda señalar que como aprendices debemos darle el objetivo uso a las HERRAMIENTAS que nos han proporcionado, para tallar nuestra piedra bruta, construir nuestro templo interior, y así lograr la belleza de nuestra obra, la perfección.
Es cuanto,
Fraternalmente
Luis Hernández
Ap.·. M.·.

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