Con la siguiente pieza de arquitectura, siento que regresamos al principio, cuando hablamos de nuestra experiencia iniciática, sin embargo, ya hemos trabajado varios aspectos de nuestra piedra bruta, por lo que, como tal no será un regreso, sino más bien una redefinición de ese evento, pero antes vamos a hablar sobre el significado de los procesos iniciáticos de algunas sociedades secretas conocidas en la antigüedad, las cuales han aportado a la masonería muchos aprendizajes.
Definamos la palabra Iniciación, viene del latín initiare, de initium, inicio o comienzo, se deriva de dos: in, hacia adentro, e ire, ir, o sea ir hacia adentro o penetrar en el interior.
La oscuridad respecto al origen de la iniciación primitiva, debe principalmente atribuirse a la creencia general de que sus diversos grados fueron establecidos en una misma época, y por una reunión de filósofos que vivían en común. El carácter distintivo de la iniciación, ha sido la reunión de los signos y jeroglíficos, como al progreso de las artes y a la religión de los pueblos de oriente, tales como Persia, India, y Egipto.
La iniciación encierra la teogonía, el culto de la moral, la filantropía, las artes, los conocimientos que poseía el mundo primitivo. Nosotros definimos la iniciación, en Masonería: como una escuela de filosofía, en la que por medio de símbolos y jeroglífico, el hombre se convierte en buen padre, buen amigo, buen patriota, en fin buen ser humano.
Las Fraternidades más conocidas en la Antigüedad fueron los Esenios, entre los hebreos; los Terapeutas, en el Alto Egipto; los Yogas, en la India. Las Escuelas Filosóficas fueron la Vedanta, en la India; la Pitagórica, la Platónica y la Ecléctica o Alejandrina en el Occidente Helénico. Todas ellas tuvieron sus misterios y todas ellas dieron algo de sus enseñanzas a la Masonería.
La Escuela Pitagórica tiene una relación muy acentuada con la Masonería. Los discípulos llamados “Oyentes” eran sometidos a un extenso periodo de noviciado, como en nuestro grado de Aprendiz, observando un silencio absoluto y prácticas de purificación que los preparaban para la Iluminación, que era cuando se les permitía hablar. La Escuela Platónica también desempeñó un papel importante en la Institución: “Nadie entra aquí si no sabe Geometría”, era una alusión simbólica a la construcción de sí mismo o al hombre y su evolución. El Gnosticismo instituido por San Juan y sus discípulos constituye uno de los puntos de apoyo más directos de la Masonería.
Para entender por qué se formaron estos tres grados azules, primero, como lo exprese anteriormente, hay que captar la esencia de la enseñanza que van desde el “sentir” al “pensar” y luego el “ser”. Filosóficamente, la masonería muestra en el primer grado el “sentir”, en el segundo el “saber” y en el tercero el “ser”.
Hablar del origen del grado de Aprendiz es hablar del origen de la misma Masonería, además de plantear ciertas consideraciones de índole histórico que enlazan a la Masonería Operativa con la Especulativa.
Durante la masonería Operativa no se presentaba el sistema de grados que actualmente conocemos. Anteriormente, cuando las corporaciones de albañiles aceptaban a un aprendiz dentro del oficio, no se realizaba ninguna ceremonia ni se le comunicaba ningún conocimiento particular, ya que el aprendiz aún no había demostrado nada. Solo se firmaba un contrato de aprendizaje (identure) con el cual se adquiría la denominación de Aprendiz Contratado. Bajo estos términos y condiciones, el contratado debía trabajar 7 años, cuya paga era la comida y un modesto sueldo.
Una vez transcurrido este tiempo y demostrado la capacidad para los trabajos, el contratado era recibido mediante una ceremonia, con la cual adquiría el grado de Aprendiz Entrado, contando ya con un carácter incluso profesional, pudiendo formar parte del gobierno de la Logia.
De igual manera lo señala Hurtado en su libro Masonería, quien señala La Gran Logia de Londres creada en 1717, primera institución masónica simbólica, siguiendo el modelo de la masonería de oficio escocesa que ya para el siglo XVII contaba con tres categorías profesionales, adoptó la adición del tercer grado iniciático en torno a 1725, quedando con los tres grados universales: Aprendiz, Compañero y Maestro.
Para realizar nuestra obra magna, la Masonería con su método de enseñanza, decidió dividir en grados para poder conseguir un desarrollo armónico y sistemático del iniciado. La Masonería se dividió en tres grados principales: Aprendiz, Compañero y Maestro. Estos grados fueron establecidos en los Landmarks de Mackey, específicamente en el segundo, que dice asi: "La Mas.·. Simbólica se divide únicamente en tres grados: Apr.·., Comp.·. y Maest.·. Mas.·.".
Para finalizar, podemos decir que el ORIGEN del grado de aprendiz masón, que, como lo explique en principio, con toda la carga simbólica constructiva heredada de los antiguos masones operativos, le muestra al iniciado apenas un poco de la luz. Esto devino cuando Numa Pompilio, el Rey Iniciado instituyó los Collegia Fabrorum, y con ello se demostró la necesidad de dividir la masonería azul en tres grados, tomando como consideraciones las etapas de madurez del hombre, entre otras cosas, es por ello que el hombre en su juventud, es un ser sin experiencia, que busca orientación, no sabe distinguir correctamente lo bueno de lo malo, comete equivocaciones. Así mismo llega el aprendiz, a buscar la luz, el conocimiento y por nuestra inexperiencia fácilmente cometemos errores, los cuales sabiamente nuestros maestros, sabrán orientarnos. La enseñanza masónica a través del simbolismo esotérico es perfecta pues nos da las herramientas para desbastar nuestra piedra bruta, imperfecta, pero con muchas ganas de pulir y perfeccionar.
Es cuanto,
Fraternalmente
Luis Hernández
Ap.·. M.·.

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