En la cámara intermedia, el compañero recibe el salario simbólico que corresponde a su nivel: grano, vino y aceite, como reflejo del diezmo que el Rey Salomón pago al Rey Hiram de Tiro por los materiales y hombres expertos que éste le envió. Esto sugiere que el candidato queda igualado con los tirios en lugar de con sus convecinos, los tres salarios representan la plenitud mental y espiritual, así como las recompensas no tangibles de llevar una vida recta.
Objetivamente, el grano (trigo) representa el alimento diario; pero a un nivel algo más profundo, simboliza la abundancia, la generosidad y el deber. El se emplea tradicionalmente como símbolo de la cornucopia o cuerno de la abundancia. Se decía que los cuernos así cargados de alimentos traían fertilidad para los cultivos y unas ricas cosechas. El vino simboliza el refrigerio y la salud, la tranquilidad, la paz y, por alusión transustanciación, la espiritualidad y la consagración. El Aceite simboliza la dicha, la alegría y los tiempos felices.
Por último, el compañero también recibe instrucción sobre las tres joyas del grado: El Oído atento, La Lengua instructora y el seno de la fidelidad. La simbología de estos elementos no es muy profunda y se refiere al proceso y las técnicas de aprendizaje. Solo alimentando sus conocimientos y logrando el aliento y la perspectiva suficiente para exaltar la mente, podrá el compañero llegar a la maestría.
Aunque estas joyas son pocos sutiles, son muy indicativas, el segundo grado tiene que ver con el viaje de la edad adulta. El propósito es aprender para mediante ese aprendizaje, desarrollar la mente hasta que sea capaz de iniciar su iluminación. No en vano, las artes y las ciencias liberales se escogieron originalmente por su capacidad para desarrollar el intelecto y el entendimiento espiritual.
La imaginería a lo largo de la ceremonia ésta vinculada al aprendizaje y al esfuerzo intelectual. Este es un grado propedéutico y su tarea debe completarse preparando la mente y el cuerpo para albergar el templo del alma.
Fraternalmente
José Luiggi
M .·.M.·.

No hay comentarios:
Publicar un comentario